Hoy fue un día de decisiones importantes, hace tiempo que le estaba dando vueltas en la cabeza y por una cosa u otra no me animaba a enfrentarme con la realidad: estoy más vieja. Y no lo digo únicamente porque acabo de cumplir 30 años, ni porque unas cuantas de mis amigas ya tienen hijos, sino que hoy me siento especialmente vieja. ¿Será porque esos jeans que antes solía usar y me quedaban estupendamente ahora no pasan de mis caderas o porque descubrí un par de canas más en mi cabello?
A decir verdad la vejez nunca me asustó, siempre me pareció algo natural, algo que forma parte de la vida misma: hay que estar vivo para estar viejo. Por ejemplo, siempre me parecieron enternecedoras las arrugas de la cara de mi abuela, para mí cada una de ellas refleja alguna experiencia, algún recuerdo, alguna anécdota. Pero hoy al mirarme en el espejo del baño comprendí que tenía que hacer algo para que las arrugas enternecedoras sigan estando en la cara de mi abuela y no en la mía.
¿Me estaré convirtiendo en la típica mujer superficial a la que solo le importa el reflejo que transmite hacia la sociedad? ¿Esa típica mujer esculpida que busca la aprobación masculina para sentirse realizada y feliz?
Después de una mañana llena de preguntas existenciales y respuestas banales decidí que era el momento de actuar. Si había algo en mí que no me gustaba ya era tiempo de cambiarlo. Y así fue como pase por la perfumería. Después de 2 horas comparando precios, calidad y servicios me decidí por un set de cremas milagrosas que seguramente me devolverían la juventud. Al llegar a casa busqué en internet ejercicios fáciles para endurecer lo que la gravedad en estos 30 años se dedicó a ablandar. Cogí un cuaderno e hice un cronograma con distintas actividades para cada día. Para los lunes, miércoles y viernes decidí un poco de gimnasia al aire libre; para los martes, jueves y sábados apunté unos cuantos ejercicios de abdominales y flexiones.
Al terminar de organizar mi nueva vida ya eran casi las 22:00 y estaba por empezar Anatomía de Gray así que decidí tachar del cronograma el día de hoy y comenzar mañana con mi nueva vida.
Paulina

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